Cipollone: el euro digital daría a Europa una alternativa propia en pagos

- El BCE prevé iniciar en 2027 un piloto con transacciones reales hechas por su personal y el de los bancos centrales nacionales.
- Si la regulación se aprueba este año, el euro digital podría implementarse desde 2029, según Cipollone.
- Habrá un tope a la cantidad de euros digitales que se pueden mantener en la billetera, pero no a los pagos, y podrá usarse sin conexión a internet.
Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), defendió el proyecto del euro digital en una entrevista con el diario italiano Milano Finanza, realizada el 21 de octubre de 2026 y difundida por el BCE el 24 de octubre. Según el directivo, el objetivo es dotar a Europa de una infraestructura de pagos propia en un contexto de creciente dependencia de operadores extranjeros.
Cipollone explicó que, en la reunión del Comité Ejecutivo de la Asociación Bancaria Italiana, el tema central fue la tokenización. Sobre el euro digital, entregó una actualización del debate legislativo en Bruselas y de los avances de la preparación interna dentro del Eurosistema.
Por qué el BCE impulsa el euro digital
El directivo sostuvo que los pagos son una infraestructura estratégica y que garantizar su buen funcionamiento forma parte del mandato de un banco central. A su juicio, rara vez se piensa en cómo se realiza un pago, aunque si el sistema se detiene, la economía también lo hace.
Hoy el dinero emitido por el banco central solo está disponible en forma de efectivo, que no puede usarse en internet. El euro digital buscaría cubrir ese vacío con un instrumento equivalente al efectivo en naturaleza y características, como la privacidad, y que funcione también en el entorno online.
Cipollone citó datos de Italia: los pagos online pasaron de 6% del total en 2019 a 24% en 2024, y a su juicio han crecido más desde entonces. Según dijo, dos tercios de los pagos con tarjeta se realizan mediante esquemas no europeos, y en la mayoría de los países de la zona euro esa dependencia se extiende también a las tiendas físicas, porque no cuentan con un equivalente al Bancomat italiano.
Soberanía, comercios pequeños y calendario
Consultado sobre si el proyecto es de soberanía digital, Cipollone respondió que el Eurosistema se concentra en asuntos ligados a su mandato y que depender críticamente de terceros dificulta asegurar el buen funcionamiento de los pagos. Comparó el caso con la energía y la defensa, y aclaró que soberanía no significa excluir a terceros, sino tener capacidad de elegir.
El directivo agregó que los comercios pequeños son los más afectados: las comisiones que paga una tienda chica pueden ser hasta cuatro veces mayores que las de los grandes operadores. Según Cipollone, el euro digital aportará una alternativa europea que aumente la competencia y, gracias a los topes de costos fijados por ley, ayude a reducir esas comisiones.
En 2027 el BCE lanzará un piloto con transacciones reales hechas por su personal y el de los demás bancos centrales nacionales. Ya colaboran en los trabajos preparatorios 36 operadores de mercado, siete de ellos italianos, y ahora se convoca a operadores de comercio electrónico y comercio móvil. Si la regulación se aprueba este año, el euro digital podría implementarse desde 2029.
La decisión final solo puede tomarse cuando concluya la negociación legislativa en Bruselas. El BCE espera que el reglamento se adopte antes de fin de año, lo que permitiría al Consejo de Gobierno emitir una decisión formal sobre la emisión y completar las reglas técnicas para que el mercado se prepare.
Límite de tenencia y pagos sin conexión
Cipollone precisó que habrá un límite a la cantidad de euros digitales que se pueden mantener en una billetera digital, pero no a los pagos. Si un pago supera el saldo disponible, como al comprar un auto, el resto se tomaría automáticamente de la cuenta corriente vinculada. Según el directivo, el tope protegerá la estabilidad financiera, en especial en crisis, y sus análisis indican que, bien calibrado, no tendrá efectos negativos en el sistema bancario.
El euro digital también funcionará sin conexión. Según Cipollone, bastará acercar dos dispositivos, como con una tarjeta sin contacto, y el pago se hará directamente entre pagador y beneficiario, sin pasar por internet. Esto permitiría pagar durante un corte de luz o en zonas remotas con conexión débil o inexistente.
Por qué importa. El euro digital muestra cómo las grandes economías buscan reducir su dependencia de infraestructuras de pago extranjeras, un debate que también interesa a Chile y al mundo hispano por el avance de los pagos online y el rol de los bancos centrales.