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Alerce24

Chile · Miércoles, 28 de octubre de 2026 · Edición digital

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ONU advierte que el océano absorbe menos carbono por el cambio climático

Redacción Alerce24 ·

Sede de las Naciones Unidas junto al East River, en Nueva York
Foto: Jakub Hałun, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons
  • El océano absorbe cerca del 30% del CO₂ emitido por la actividad humana y el 90% del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero.
  • El cambio climático ya redujo su capacidad de absorber carbono en aproximadamente un 6%, según un informe del PNUMA y la CMNUCC.
  • El documento pide más monitoreo y datos oceánicos, y advierte que las tecnologías marinas no deben reemplazar la reducción de emisiones.

La capacidad del océano para absorber carbono se está debilitando a medida que el cambio climático se intensifica, según un nuevo informe de Naciones Unidas divulgado este 28 de octubre de 2026. El documento se difunde antes de la conferencia climática COP31, prevista para noviembre.

El estudio fue elaborado en conjunto por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) y la secretaría de la ONU sobre el clima (CMNUCC), organismo que además coorganiza la COP31. El océano absorbe en torno al 30% de las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) de origen humano y el 90% del exceso de calor retenido por los gases de efecto invernadero. Aun así, el calentamiento global ya redujo esa capacidad en cerca de un 6%.

"Durante mucho tiempo el océano nos ha prestado un enorme servicio climático, pero ese servicio está bajo una presión creciente", dijo a Noticias ONU Sara Traerup, autora principal del informe.

Un sumidero que pierde fuerza

Según el reporte, el aumento de las temperaturas y los cambios en la química, la circulación y los ecosistemas del océano debilitan su capacidad de absorber y almacenar carbono, lo que deja más CO₂ en la atmósfera. Traerup advirtió que este proceso "definitivamente puede acelerarse" en el futuro previsible.

Un obstáculo central es la falta de datos confiables de monitoreo oceánico, sobre todo en el océano Austral, el océano Índico, el Ártico y muchas regiones costeras. Por eso el informe plantea fortalecer la "inteligencia del carbono oceánico", que combina ciencia, tecnología, datos y conocimiento local. "Hoy no tenemos información completa sobre el océano, y lo que no sabemos no podemos gestionarlo ni protegerlo", explicó Traerup.

Tres tipos de tecnologías oceánicas para el clima

El PNUMA analizó tres grandes categorías de tecnologías climáticas oceánicas, cada una con oportunidades y riesgos distintos.

  • Monitoreo oceánico: sistemas de observación, sensores, sistemas de datos y modelación. Traerup los describió como las tecnologías más maduras y las más necesarias de inmediato.
  • Ecosistemas de carbono azul: manglares, pastos marinos y marismas, que ya secuestran unos 407 millones de toneladas de CO₂ al año. Restaurarlos podría aumentar esa cifra de forma significativa, además de proteger las costas, apoyar la biodiversidad y sostener medios de vida.
  • Remoción marina de dióxido de carbono: busca extraer CO₂ de la atmósfera y almacenarlo a largo plazo. Aunque es potencialmente prometedora, sigue siendo muy incierta y requiere más investigación, monitoreo y regulación.

"No debemos tratar las tecnologías basadas en el océano como un atajo", advirtió Traerup, ya que deben complementar, y no reemplazar, la reducción de emisiones y la protección de los ecosistemas.

Las islas, en primera línea

Los pequeños Estados insulares en desarrollo aportan menos del 1% de las emisiones globales, pero están "en la primera línea de los impactos oceánicos y climáticos", señaló Traerup. El informe pide mayor acceso a financiamiento, transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades para que estos países diseñen soluciones adaptadas a sus necesidades.

Algunas islas ya muestran cómo hacerlo. En 2015, Seychelles se benefició de un canje de deuda por naturaleza, que reestructuró parte de su deuda externa a cambio de compromisos de conservación marina. Eso permitió crear un fondo fiduciario para financiar la conservación marina, la resiliencia climática y la economía azul sostenible.

En el Pacífico, Fiyi, Papúa Nueva Guinea, las Islas Salomón y Vanuatu recibieron apoyo para mapear praderas de pastos marinos y bosques de manglares y medir cuánto carbono almacenan. Más de 100 personas fueron capacitadas en evaluación de carbono azul, lo que dio a los gobiernos datos para sus planes climáticos nacionales.

El informe también subraya la importancia de integrar el conocimiento local e indígena. "Las comunidades llevan muchísimos años enfrentando el cambio climático", dijo Traerup, y destacó su experiencia en proteger las costas mediante hábitats naturales y en manejar de forma sostenible las pesquerías y los recursos costeros.

Por qué importa. Para Chile y el mundo hispano, con extensas costas y economías ligadas al mar, el debilitamiento del océano como sumidero de carbono refuerza la necesidad de medir, proteger los ecosistemas costeros y recortar emisiones.

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