Un El Niño extraordinario puede convertir el riesgo climático en riesgo económico

- Según Hernán Alcayaga, El Niño de 2026 sigue fortaleciéndose y ya supera en un 20% la intensidad de los episodios de 1997 y 2015.
- La agricultura y la minería son sectores especialmente sensibles a lluvias fuera de temporada, inundaciones, nevazones y cortes eléctricos.
- El IPC subió 0,4% mensual en septiembre de 2026, aunque el autor aclara que no corresponde atribuir directamente esa cifra a El Niño.
El Niño de 2026 continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y ya supera en un 20% la intensidad de los episodios más extremos registrados en 1997 y 2015, según planteó Hernán Alcayaga en una carta publicada por CIPER el 6 de noviembre de 2026. Alcayaga es director de la Escuela de Ingeniería en Obras Civiles e investigador principal del Consorcio Tecnológico del Agua (COTH2O).
El académico precisa que la magnitud del fenómeno no determina las condiciones meteorológicas de cada ciudad, pero sí aumenta la probabilidad de eventos extremos en distintas regiones del planeta. Recuerda que Chile ya ha enfrentado ríos atmosféricos, lluvias intensas, inundaciones y aluviones, y advierte que las altas temperaturas del verano podrían agravar el estrés hídrico y favorecer los incendios forestales.
Lluvias y sequía pueden convivir
Alcayaga sostiene que no hay contradicción entre ambos escenarios: un fenómeno de escala planetaria puede provocar exceso de precipitaciones en algunos territorios y escasez de agua en otros. Además, sus consecuencias no terminan cuando cesan las lluvias.
Agricultura y minería, los sectores más expuestos
Según el autor, la agricultura es especialmente sensible a precipitaciones fuera de temporada, inundaciones y granizadas. Las pérdidas de cultivos y las interrupciones de caminos, puertos y cadenas logísticas pueden reducir la oferta y elevar los costos.
En la minería, plantea, las lluvias, las nevazones y los cortes eléctricos amenazan la continuidad operacional y la productividad. De ahí su conclusión: el riesgo climático puede convertirse en riesgo económico.
Precios y desigualdad
En septiembre de 2026, el IPC aumentó 0,4% mensual, con los alimentos entre las categorías de mayor incidencia, según la carta. Alcayaga aclara que no corresponde atribuir directamente una eventual alza inflacionaria a El Niño, pero advierte que los eventos extremos pueden añadir presión sobre los precios de alimentos, energía, transporte y materias primas.
Esos efectos, agrega, no se distribuyen de manera equitativa. Los hogares que destinan una mayor proporción de sus ingresos a alimentación y servicios básicos tienen menos capacidad para enfrentar los aumentos, por lo que una amenaza climática también puede profundizar las desigualdades sociales.
Para el académico, la discusión no debería limitarse a cuánto lloverá. Un El Niño extraordinario, afirma, exige fortalecer la prevención, la infraestructura, la gestión de emergencias y la resiliencia de las cadenas productivas.
Por qué importa. Prepararse para un El Niño intenso tiene un costo, pero no hacerlo puede resultar mucho más caro para la economía y para los hogares con menor margen para absorber alzas de precios, según plantea Alcayaga.


