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Chile y el mundo hispano

Alerce24

Chile · Sábado, 31 de octubre de 2026 · Edición digital

Noticias de Salud

ONU advierte que Corea del Norte cambia por dentro, pero está más aislada que nunca

Redacción Alerce24 ·

Sede de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra
Foto: Yann Forget, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons
  • James Heenan, jefe de la oficina de derechos humanos de la ONU en Seúl, sostiene que Corea del Norte está hoy más aislada que en cualquier otro momento de su historia.
  • El país construye fábricas y hospitales, y ha incorporado teléfonos inteligentes y banca móvil, pero persisten el hambre y el trabajo forzoso.
  • La ONU monitorea desde fuera porque casi nadie puede entrar, y su equipo ha entrevistado a unas mil personas.

Corea del Norte levanta fábricas y hospitales, estrena teléfonos inteligentes y banca móvil, y aprueba leyes a un ritmo inédito. Aun así, su población está más aislada del mundo que en cualquier otro momento de su historia. Así lo planteó James Heenan, jefe de la oficina de derechos humanos de la ONU (OHCHR) en Seúl, en una entrevista con Noticias ONU publicada el 31 de octubre de 2026.

Heenan advirtió que no conviene ver al país como detenido en el tiempo. “El país cambia constantemente, como cualquier país del mundo”, dijo.

Cómo se vigila un país casi cerrado

Su oficina no tiene acceso directo al territorio norcoreano, por lo que trabaja desde el exterior. Según explicó, da prioridad a los testimonios de víctimas, testigos y familiares de personas afectadas, y recurre cada vez más a la información que publica el propio gobierno norcoreano, que ha aumentado en los últimos ocho o nueve años. También usa imágenes satelitales.

El equipo ha entrevistado a cerca de mil personas, una cifra que Heenan considera considerable tratándose de lo que describió como posiblemente el país más cerrado del mundo.

Aislamiento, vigilancia y hambre en la vida cotidiana

Según el funcionario, entran y salen muy pocas personas e información del país. Los habitantes no tienen acceso a internet y desconocen lo que ocurre fuera, e incluso dentro de sus fronteras. La comunidad humanitaria internacional, incluida la ONU, no tiene acceso desde hace cinco o seis años, de modo que ante un desastre no llega ese apoyo. Tampoco hay acceso a ciertos medicamentos, tratamientos y alimentos.

La vida de una familia depende de su Songbun, la clasificación social que distingue entre clases leal, vacilante y hostil. Para todos hay un nivel muy alto de vigilancia desde los primeros años, en el hogar, el trabajo y la escuela. Según Heenan, grupos del gobierno pueden presentarse a cualquier hora para revisar equipos electrónicos en busca de información prohibida.

El hambre es una constante. Todas las personas entrevistadas hablaron de ella en algún momento, y algunas contaron que notaron la diferencia con el exterior al llegar a China y ver que todos comían arroz blanco, un lujo en Corea del Norte. Heenan señaló que hubo muertes por inanición durante la pandemia, aunque no tan graves como en la década de 1990.

Este año hubo una sequía, pero las cosechas han sido aceptables. Con un sistema de producción y distribución sin reformar, indicó, puede no haber hambruna, pero sí problemas nutricionales extendidos.

Trabajo forzoso y obras de desarrollo

Heenan sostuvo que el trabajo forzoso forma parte de la vida de todos. Describió las llamadas “brigadas de choque”, en las que se exige trabajo gratuito para obras públicas durante días, semanas, meses o incluso años. En muchas zonas, escolares son enviados a los campos, sobre todo en la cosecha, lo que según su análisis constituye una forma de trabajo forzoso infantil.

Entre los programas emblemáticos del gobierno está el proyecto “20 por 10”, que busca construir fábricas en 20 condados cada año durante una década, además de numerosos hospitales. Heenan lo calificó de positivo y dijo que, según testimonios aislados, crea empleos que sí pagan, algo que antes no ocurría. Sin embargo, afirmó que se desconoce el impacto real porque no es posible entrar a monitorear, y que la experiencia histórica indica que grandes obras de infraestructura pueden implicar trabajo forzoso.

Heenan también dijo que la frontera con China está tan sellada que incluso los cruces ilegales casi han cesado.

Por qué importa. El testimonio de la ONU ofrece una de las pocas miradas disponibles sobre la vida en uno de los países más herméticos del mundo y muestra que el aislamiento limita tanto la ayuda humanitaria como la verificación independiente de los derechos humanos.

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