Daniel Grimaldi advierte que un Trump debilitado podría presionar más a América Latina

- Según Daniel Grimaldi, la derrota republicana deja a los demócratas con ambas cámaras y le da un respiro a la Cancillería chilena.
- Con un Congreso adverso, el arancel de 12,5% sobre parte de las exportaciones chilenas enfrentará más resistencia, según el autor.
- Grimaldi cuestiona que la Subrei, que negocia aranceles con Washington, también diseñe el mecanismo para filtrar inversiones extranjeras.
El director ejecutivo de Fundación Chile 21, Daniel Grimaldi, planteó en una carta al director publicada por La Tercera el 7 de noviembre de 2026 que la derrota republicana en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos abre una oportunidad para Chile, pero también un riesgo. Según su lectura, los demócratas quedaron con el control de ambas cámaras del Congreso.
De acuerdo con Grimaldi, ese escenario le da un respiro a la Cancillería chilena. Un Congreso adverso al presidente Donald Trump haría que el arancel de 12,5% que pesa sobre parte de las exportaciones chilenas, y la política comercial de Washington en general, enfrenten más resistencia.
De pato cojo a pato enojado
El autor recuerda el concepto de “lame duck” o pato cojo, que designa a un presidente debilitado tras perder el Congreso. Advierte que esa figura puede transformarse en un “angry duck”, un pato enojado: un mandatario acorralado en su país que busque victorias en ámbitos donde conserva más margen para decidir solo.
Para Grimaldi, esos ámbitos son el comercio y la seguridad hemisférica. Por eso afirma que América Latina puede terminar pagando la cuenta de esa frustración, y llama a moverse con cuidado en temas sensibles como el Escudo de las Américas y el screening de inversiones.
Quién negocia aranceles y quién filtra inversiones
El screening de inversiones es un mecanismo para revisar y filtrar la inversión extranjera. Grimaldi considera inadecuado que la Cancillería, mediante la Subrei, que negocia los aranceles con Washington, sea también la que diseña ese mecanismo.
Según el autor, un instrumento de ese tipo exige una institucionalidad capaz de resistir presiones, vengan de donde vengan. Resume su postura así: la mesa donde se piden concesiones no debería ser la misma donde se decide quién puede invertir en Chile.
Grimaldi también sostiene que el nuevo escenario es una ocasión para que el gobierno corrija lo que describe como líneas erráticas y avance hacia una política exterior de Estado. El texto es una opinión del autor y no un reporte de hechos verificados por este medio.
Por qué importa. El planteamiento muestra el debate chileno sobre cómo proteger las exportaciones y separar la negociación comercial del control de inversiones, en medio de un cambio de poder en el Congreso estadounidense.


